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    Código Formación | Poner precio a la formación sin regalar margen

    Edición de la newsletter Código Formación: cómo calcular el coste real de una acción formativa y fijar precios que sostengan la estructura.

    Por Inma López Serrano5 min de lectura

    El coste que casi nadie calcula

    El coste de una acción formativa no es la hora de docencia. Incluye coordinación, captación, gestión documental, seguimiento del alumnado, plataforma y justificación.

    Cuando esas horas se imputan, muchas actividades que parecían rentables dejan de serlo, y otras discretas resultan ser las que sostienen la entidad.

    Precio por valor, no por comparación

    Fijar el precio mirando lo que cobra el centro de al lado lleva a una carrera a la baja en la que gana quien peor calcula sus costes.

    La alternativa es explicar el resultado: qué resuelve el programa, para qué perfil y con qué acompañamiento. Ese es el terreno donde el precio se defiende.

    Bonificación y precio no son lo mismo

    En formación bonificada, el crédito de la empresa reduce su coste, pero no debe determinar el precio del servicio ni convertirse en el argumento principal de venta.

    La bonificación es una facilidad; el valor está en el diseño del programa y en la gestión que la entidad asume por la empresa.

    Revisar la cartera una vez al año

    Con el margen por programa sobre la mesa, la decisión anual es sencilla: qué se mantiene, qué se sube de precio, qué se rediseña y qué se retira.

    Retirar programas también es estrategia. Libera horas del equipo para lo que sí funciona.

    ¿Dónde quieres llevar tu entidad de formación?

    Cuéntame dónde estás, qué quieres conseguir y qué está frenando tu crecimiento.

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