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    Qué mira un diagnóstico estratégico en una entidad de formación

    Antes de decidir hacia dónde crecer hay que ver con datos qué sostiene hoy la organización, qué la desgasta y qué capacidades tiene realmente disponibles.

    Por Inma López Serrano6 min de lectura

    La cartera, línea a línea

    Ingresos, margen, horas dedicadas y estabilidad de cada línea de actividad. El objetivo es distinguir lo que aporta beneficio de lo que solo aporta volumen o reputación.

    Casi siempre aparecen actividades que se mantienen por inercia y que están consumiendo la capacidad necesaria para crecer en otra dirección.

    El mercado y la competencia

    Quién más ofrece lo mismo en el territorio, con qué precio y con qué discurso. Qué demanda formativa está creciendo en el tejido empresarial y cuál se está apagando.

    Sin esta lectura externa, el plan de crecimiento se construye mirando solo hacia dentro.

    Las capacidades reales del equipo

    Acreditaciones, especialidades, capacidad de coordinación y margen de tiempo disponible. Una estrategia que exige el doble de dedicación de la que existe no es una estrategia, es una lista de deseos.

    También conviene identificar dependencias críticas: tareas que solo una persona sabe hacer.

    El resultado: prioridades, no un informe

    Un diagnóstico útil termina en tres o cuatro decisiones concretas, con responsable, plazo e indicador. Qué se refuerza, qué se reformula, qué se abandona y qué se pone en marcha.

    Todo lo demás es documentación de apoyo.

    ¿Dónde quieres llevar tu entidad de formación?

    Cuéntame dónde estás, qué quieres conseguir y qué está frenando tu crecimiento.

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