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    FP dual: por qué la relación con las empresas no puede depender de contactos personales

    Los centros que sostienen la dual sobre la agenda de dos o tres personas tienen un riesgo estructural. Convertir esa relación en proceso es lo que la hace duradera.

    Por Inma López Serrano5 min de lectura

    La agenda personal como riesgo

    En muchos centros de FP, las plazas de dual se consiguen porque alguien del equipo conoce al responsable de una empresa. Funciona, hasta que esa persona cambia de puesto, se jubila o simplemente se satura.

    Cuando la relación no está documentada ni repartida, el centro pierde de golpe años de trabajo relacional.

    Qué necesita la empresa para decir que sí

    La empresa no acoge alumnado por compromiso institucional, sino porque le resuelve algo: acceso anticipado a perfiles que le cuesta encontrar, tiempo de formación repartido y una persona responsable cuando surge un problema.

    El discurso del centro debe partir de ahí y no del cumplimiento normativo. La normativa se explica después, cuando el interés ya existe.

    Convertirlo en proceso

    Un proceso mínimo incluye: listado priorizado de empresas objetivo, responsable asignado de cada relación, argumentario común, registro de contactos y calendario de seguimiento anual.

    Con eso, la relación pasa a ser del centro. Y el tutor de empresa deja de recibir llamadas solo cuando hay una plaza que cubrir con urgencia.

    Medir para poder mejorar

    Plazas ofrecidas, plazas cubiertas, empresas que repiten, incidencias durante la estancia e inserción posterior. Cinco indicadores bastan para saber si la dual funciona o solo se cumple.

    Un centro que puede enseñar esos datos negocia mejor con empresas, administración y familias.

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